Ansiedad, tristeza o desregulación emocional.
Confusión en la identidad personal y búsqueda de autoaceptación.
Desarrollo de autoestima, confianza y herramientas para expresarse.
Dificultad para poner límites o priorizarte sin culpa.
Presión social, inseguridad o miedo al juicio.
Expectativas familiares o académicas.
Dificultad para gestionar relaciones de amistad y bullying.
Cansancio vital, sensación de vacío, tristeza o apatía.
Dudas sobre la identidad, el cuerpo o la orientación sexual.
Apoyo en primeras relaciones.
Problemas de imagen corporal y trastornos alimentarios.
Depresión, tristeza, o sensación de no encajar.
Dificultad para expresar emociones y comunicar sentimientos.
Rebeldía y conflicto con la autoridad (padres, profesores, etc.)
Desconexión emocional y falta de propósito o motivación.